Es la obsesión de muchas adolescentes españolas que viven tan convulso momento vital convencidas de que una o dos tallas más en el sujetador les abrirá las puertas de un paraíso tan bello como ficticio.
"Dar cifras es complicado, porque hablamos de medicina privada, pero pocas operaciones no son", argumenta el doctor Víctor García Giménez, presidente de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética (SEMCC).
En cualquier caso, supondría el diez por ciento del total de operaciones de estética realizadas en España, el país europeo más enganchado a esta cirugía y el cuarto del mundo, por detrás de Estados Unidos, Brasil y Argentina. En Europa es también el que más profesionales del bisturí tiene ocupados en un campo de la medicina, y un negocio, que, desde enero de 2007, es tenido en cuenta para el cálculo mensual del IPC.
Por sus manos pasan chicas que han perdido el miedo al quirófano y que no están contentas con su nariz, muslos o glúteos. Pero, sobre todo, con el tamaño de su pecho. Y ello a pesar de que "las españolas no tienen menos que sus vecinas francesas, alemanas o italianas", dijo a Efe un portavoz de Intimoda, empresa de ropa íntima femenina. La talla media, aquí y allí, es la 90.
"Ahora se lleva la 95 o la 100. Está de moda la mujer con pecho. De ahí que los implantes de mama sea la cirugía más demandada por mujeres de todas las edades: menores, jóvenes y adultas", destaca la doctora Barba. "Muchas, incluso, se operan para aumentar una sola talla", insiste.
Cada año, según cálculos del sector, unas 25.000 mujeres españolas pagan una media de 6.000 euros por ver cumplido el deseo de aumentar el tamaño de sus pechos.
Por la consulta de la doctora Barba pasan cientos de chicas -"a partir de los 18 muchas", recalca- empeñadas en ajustar su físico a unos cánones de belleza -"no hay otra razón", comenta- impuestos por la publicidad, la moda, el cine o los medios de comunicación.
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